Una delegación de influyentes exiliados iraníes llegó a Israel para tender puentes y condenar la política de odio de Teherán. El objetivo del viaje fue conocer Israel de cerca, desmontar la propaganda de Teherán y extender una mano al pueblo que muchos aprendieron a odiar desde lejos. Crédito foto: Sharaka
“La barbarie de la República Islámica contra civiles inocentes, especialmente contra el pueblo israelí, ha cruzado todos los límites humanos y morales. Durante años, el régimen iraní ha difundido odio y muerte en nombre de la religión, pero es importante saber: el pueblo iraní no comparte estos crímenes.”
Así lo expresó, en Jerusalem, Matye Hadir, exagente encubierto de los servicios de inteligencia iraníes, quien huyó del régimen y llegó a Israel para ver la realidad con sus propios ojos. Hadir es uno de los diez exiliados iraníes —periodistas, activistas e influencers con más de dos millones de seguidores— que visitaron Israel en los últimos días como parte de la “Delegación Ciro”, organizada por la ONG Sharaka, dedicada a tender puentes entre Israel y el mundo musulmán.
El objetivo del viaje fue conocer Israel de cerca, desmontar la propaganda de Teherán y extender una mano al pueblo que muchos aprendieron a odiar desde lejos. La mayoría de los participantes viven en el exilio desde hace años, tras escapar de la represión de la República Islámica, y se han convertido en voces influyentes dentro de la diáspora iraní.
El itinerario fue cuidadosamente diseñado para mostrar el mosaico israelí: desde la historia religiosa hasta la innovación tecnológica, pasando por el horror del terrorismo. La visita comenzó en el Museo de Arte Islámico, siguió por la Ciudad Vieja y varios miradores. En el segundo día se reunieron en el Ministerio de Relaciones Exteriores, visitaron la Biblioteca Nacional —donde vieron manuscritos persas antiguos— y llegaron a Yad Vashem, donde conocieron a la sobreviviente del Holocausto Rina Quint. El tercer día incluyó una visita al sur de Israel: en Kfar Aza, el sitio de la fiesta Nova y el kibutz Dorot, escucharon testimonios de sobrevivientes de la masacre del 7 de octubre. “Vimos la destrucción con nuestros propios ojos. Esto no fue un ‘conflicto’, fue terrorismo puro”, dijo uno de los participantes.
En Yad Vashem realizaron una ceremonia en la Sala del Recuerdo. Luego viajaron a Tel Aviv para compartir una cena con una familia persa en Jaffa, asistir a conferencias sobre innovación y participar en el evento “Día de Ciro”. En Haifa visitaron los jardines de bahá’ís y en Daliyat al-Karmel dijeron: “Vinimos para entender que Israel no es lo que el régimen nos cuenta”.
Hadir relató: “Muchos en Irán admiran la firmeza de Israel frente al terrorismo y la ven como una nación libre que lucha contra el mismo enemigo que los oprime a ellos. El pueblo iraní apoya a Israel en su lucha contra la crueldad de la República Islámica y sus aliados, y espera el día en que ambos pueblos puedan vivir en paz, libertad y dignidad”.
Behzad Mehrani, activista político y ex preso en Irán, agregó: “La guerra de los 12 días no fue un enfrentamiento entre Israel e Irán, sino entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán, un régimen cuya consigna permanente es la destrucción de Israel. Es fundamental aclarar: el pueblo iraní no apoya ese régimen. La mayoría de los iraníes detestan a los ayatolás y su política de odio. El pueblo quiere libertad, justicia y paz —no terrorismo, represión ni guerras en nombre de la religión. El régimen islámico no representa al pueblo iraní”.
Según Samuel Davoud, portavoz de la ONG Homa, dedicada a la defensa de los derechos humanos en Irán: “Vemos claramente que la lucha del pueblo iraní contra el régimen islámico es una lucha por toda la humanidad. El pueblo en Irán tiene sed de libertad y espera un aliado verdadero que lo ayude a derribar el régimen de los ayatolás, un sistema brutal que oprime, persigue y asesina a sus propios ciudadanos. Hacemos todo lo posible para amplificar la voz de los iraníes valientes y creemos que el día en que este régimen caiga está más cerca que nunca. El pueblo iraní y el pueblo israelí comparten un destino común: dos pueblos libres de corazón que enfrentan fuerzas oscuras y se niegan a renunciar a la esperanza. ¡Viva Irán libre, y viva Israel, juntos por la libertad, la justicia y la paz!”.
Siyavash Avesta, periodista y escritor franco-persa, compartió: “Durante 46 años, el régimen criminal de Irán ha amenazado a Israel. Recientemente, durante la guerra de los 12 días, el régimen se permitió atacar a Israel y dañar edificios civiles y personas, sin asumir responsabilidad por sus crímenes. El cazador de nazis Serge Klarsfeld solía decir: ‘No se debe perdonar ni olvidar’. Lo mismo aplica a los crímenes del régimen iraní”.
Los exiliados iraníes expresaron opiniones divididas sobre la posibilidad de un nuevo ataque de Irán contra Israel. Hadir teme que ocurra: “Desde la guerra de los 12 días hay una lucha interna entre reformistas y conservadores. Los reformistas están ganando fuerza, tienen el 60% de apoyo y están dispuestos a negociar con todos. Es posible que el ala conservadora ataque de nuevo para evitar que los reformistas consoliden su poder y tomen el control de Irán”. En cambio, Davoud opinó: “No lo creo, porque realmente temen volver a arruinar ‘el juego’”.